“¿Qué posibilidades tenemos nosotros de despertar y estimular en nuestros hijos el nacimiento y el desarrollo de una vocación? No tenemos muchas; sin embargo, quizá tengamos alguna. El nacimiento y el desarrollo de una vocación requieren espacio, espacio y silencio, el libre silencio del espacio (…) Esta es, quizá, la única posibilidad que tenemos de resultarles de alguna ayuda en la búsqueda de una vocación: tener nosotros mismos una vocación, conocerla, amarla, y servirla con pasión, porque el amor a la vida genera amor a la vida”.

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